lunes, 28 de noviembre de 2011

Ana María

Para Ana María Servera, nuestra escuela de Danzas fue una parte muy importante de su vida, se negaba a dejarla aún enferma, amaba profundamente su profesión y pudo mancomunar su poesía con la que fluye todos los días en nuestras aulas cuando nuestros maestros tocan el piano y nuestros alumnos hacen sus clases de danzas guiados por sus profesores, todos unidos por la pasión y el amor a la danza.
Y porque la vida de Ana fue en cierta forma muy similar a la de nuestra gran poetiza "Alfonsina", ambas maestras, amaron intensamente, tuvieron un hijo, las dos poetas y finalmente igualadas en la enfermedad.
Por eso Ana te deseamos, así como escribió Alfonsina, que tengas en tu cabecera por lámpara una constelación, la que te guste, que te acune un pie celeste desde arriba y un pájaro te trace unos compases.